NOTICIAS SOBRE TECNOLOGIAS
La promesa de las ciudades inteligentes
Proyectos y desarrollos de vanguardia con impacto directo en el entorno urbano, el medio ambiente y la movilidad sostenible.
Proyectos y desarrollos de vanguardia con impacto directo en el entorno urbano, el medio ambiente y la movilidad sostenible.
Algunas características de Kazan Smart City: 1. Edificios con paneles solares y aerogeneradores. 2. Marquesinas que brindan información instantánea del tráfico, el tiempo... 3. Aplicaciones para la conducción eficiente. 4. Cubiertas vegetales.
Eficiencia y sostenibilidad. Esos son los dos adjetivos que más se escucha a los paladines de las smart cities, concepto en auge desde hace algunos años. En resumen, se trata de aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías y, en no menor medida, usar el ingenio para que las ciudades funcionen mejor y sean un lugar agradable donde vivir.
Con ese fin, los planificadores urbanos del siglo XXI ponen sobre todo sumo cuidado en minimizar el impacto medioambiental, como puedes ver en la ilustración de arriba. Se trata de una recreación de Kazan Smart City, un proyecto de nueva planta que estará situado a aproximadamente quince kilómetros de Kazán, capital de la república rusa de Tartaristán.
Verde que te quiero verde. Entre otros ecodetalles, esta metrópolis prevista para albergar casi 60.000 habitantes privilegiará las fuentes renovables de energía, las áreas peatonales y la conservación de la riqueza vegetal del entorno.
Otro punto clave que define la filosofía de las ciudades inteligentes es la continua interconexión de datos, recogidos por sensores y los propios dispositivos móviles de sus pobladores. Así, como un organismo vivo, los servicios municipales reaccionan ante las circunstancias cambiantes y son capaces de anticipar los atascos, los picos de contaminación e, incluso,
los crímenes. Como anuncia el laboratorio del MIT dedicado a este tema –SENSEable City Lab–, “la ciudad en tiempo real es posible”.
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Crean un material flexible que se autorrepara
La resina se regenera pocos segundos después de ser cortada.
Un equipo de científicos del Laboratorio
de Adhesión y Adhesivos de la Universidad de Alicante (España) ha
desarrollado y patentado un nuevo tipo de material que tiene la
capacidad de repararse a sí mismo. Se trata de un tipo de resina transparente que además es extremadamente flexible.
Aunque se corte por la mitad con una tijera, si se pone en contacto de nuevo, tras 10-15 segundos, el material polimérico vuelve a unirse sin necesidad de aplicar ningún otro elemento o estimulación externa.
Y es que esta resina es “enormemente versátil y podría tener
aplicaciones concretas en numerosas industrias, como la automoción,
médica, textil, pinturas, cosmética e, incluso, para la aeroespacial por
su capacidad de autoregeneración”, explica José Miguel Martín, coautor de la investigación.
La clave de esta polivalente resina es que “el hecho de que esta autoreparación se dé igualmente fuera o dentro de un fluido aporta una característica excepcional que no se había observado en ningún otro material conocido”, aclara Martín. Y es que este proceso puede repetirse tantas veces como sea necesario sin perder un ápice de efectividad.
Su capacidad como material elastomérico y con memoria de forma,
permite que vuelva por sí solo a su estado original. Además, al
tratarse de un proceso físico y no químico no se altera, ampliando sus
posibles utilidades al campo médico, ya que se trata de un material
biocompatible que nuestro organismo no rechazaría.
“Desde el punto de vista científico tiene una relevancia extraordinaria al ser un desarrollo innovador y con futuro.
Hay grupos de Estados Unidos que han conseguido materiales con algunas
de estas propiedades pero ninguna con todas ellas y, sobre todo, con la
capacidad de autoregeneración en un medio fluido”, sentencia Martín.
Los investigadores responsables del invento
son: el catedrático de Química Inorgánica José Miguel Martín, el
ingeniero químico e industrial José Antonio Jofre y el químico Andrés
Jesús Yáñez, todos ellos del Laboratorio de Adhesión y Adhesivos de la
Universidad de Alicante.
Cuando recibimos un estímulo sensorial, nuestro cerebro activa una serie de mecanismos bioquímicos que pueden convertirlo en recuerdo, esas bolitas amarillas que aparecían en la película Del revés.
Concretamente, la señal –una imagen, un olor, un nombre, una canción …–
atraviesa diversas regiones del hipocampo, el centro de operaciones de
la memoria humana.
Durante el viaje, dicha señal eléctrica se recodifica para ser convenientemente almacenada como una memoria a largo plazo. Sin embargo, si existe una lesión, producida por un accidente o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, se interrumpe el proceso. El cerebro deja de fabricar recuerdos, aunque puede conservar los antiguos, anteriores al daño neuronal.
Eso es lo que intentan reparar científicos de la Universidad del Sur de California y el Centro Médico Wake Forest Baptist, en EE UU, quienes han desarrollado una especie de baipás o puente para superar la zona lesionada del hipocampo. Se trata un implante de electrodos capaz de recodificar las señales eléctricas y que ha funcionado en ensayos con animales.
Para poner a punto la prótesis, los investigadores examinaron ese sutil mecanismo de traducción en personas epilépticas a los que ya se les había insertado electrodos en el hipocampo debido a su problema. Así crearon el algoritmo que hace funcionar al nuevo dispositivo, que todavía no ha sido probado en pacientes humanos.
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Un implante para fabricar recuerdos
Si existe una lesión, producida por un accidente o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, se interrumpe el proceso.
Durante el viaje, dicha señal eléctrica se recodifica para ser convenientemente almacenada como una memoria a largo plazo. Sin embargo, si existe una lesión, producida por un accidente o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, se interrumpe el proceso. El cerebro deja de fabricar recuerdos, aunque puede conservar los antiguos, anteriores al daño neuronal.
Eso es lo que intentan reparar científicos de la Universidad del Sur de California y el Centro Médico Wake Forest Baptist, en EE UU, quienes han desarrollado una especie de baipás o puente para superar la zona lesionada del hipocampo. Se trata un implante de electrodos capaz de recodificar las señales eléctricas y que ha funcionado en ensayos con animales.
Para poner a punto la prótesis, los investigadores examinaron ese sutil mecanismo de traducción en personas epilépticas a los que ya se les había insertado electrodos en el hipocampo debido a su problema. Así crearon el algoritmo que hace funcionar al nuevo dispositivo, que todavía no ha sido probado en pacientes humanos.
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